
La
promo lo anunciaba como el show más explosivo del año,
y a la luz de los hechos éstos le darían la
razón. A entradas totalmente agotadas más de
2.000 personas fueron participes de una noche memorable desde
todo punto de vista.
Entre el caos y el OrdenEl inicio del espectáculo estaba pactado para las siete de la tarde, y con algo más de una hora de retraso es Crepar quien sube al escenario de La Estación. Luego de su reciente presentación en suelo argentino junto a Lorihen en el Teatro Empire, los muchachos de Crepar dieron un muy buen show basado en un sólido set, excelente sonido (algo que afortunadamente fue una constante a lo largo de toda la noche) y un buen ida y vuelta con el público, resultado del creciente reconocimiento que día a día obtienen por su destacada labor. Sin dudas que, si se lo proponen, son una banda que aún tiene muchísimo para ofrecer.
Esto
recién comenzaba y el público seguía
ingresando al local hasta prácticamente colmarlo al
momento que Reytoro se preparaba para el arranque de su presentación.
Con dos impresionantes actuaciones, nueve días atrás
en el Teatro de Verano y esa noche de domingo en La Estación,
Reytoro terminó de sentar las bases para un fime liderazgo
de la escena local, objetivo que la banda tuvo presente desde
sus comienzos. Y aunque no contaron con demasiado tiempo sobre
las tablas, cuarenta minutos les alcanzaron para demostrar
la solidez de su propuesta. Muy probablemente la próxima
oportunidad en que los escuchemos en vivo sea en el Pilsen
Rock 2006, será esta una excelente chance de mostrar
al gran público en qué está el metal
uruguayo.
Lorihen está compuesta por Nicolás Ciancio en
el bajo, Javier Barrozo en la voz, Hernán Ríos
en la batería y Emiliano Obregón junto a Julián
Barrett en las guitarras. Con diez años sobre los escenarios
y tres discos en su haber, los heavy-power metal se presentaron
en nuestro país por segunda vez en menos de un año.
Si bien son una de las mejores bandas argentinas en su estilo
y en esta oportunidad lograron sonar realmente bien, el público
vivió su actuación con mucha menos intensidad
y entusiasmo que otros shows de la noche. No obstante ello,
en su corto repertorio demostraron por qué han confiado
en ellos a la hora de telonear a bandas de la talla de Hammerfall,
Rhapsody, Angra, Judas Priest, Whitesnake y Stratovarius entre
otros.
Horcas
y su “Demencial Tour” hicieron escala en Montevideo
para ofrecernos uno de los mejores espectáculos de
los últimos años. Comenzaron su repertorio con
“El Agite”, “El Necio” y “El
Juego”, los primeros tres temas de su último
trabajo titulado “Demencial”; un disco concreto,
directo y con una fuerza demoledora, en otras palabras, una
patada en la cabeza a los escuchas. También sonaron
temas como “Argentina, tus hijos”, “Rompo
el dolor”, “Mano dura”, “Reacción
”, “Solución Suicida” y “Vencer”
entre otros, donde los impresionantes pogos eran un show aparte
tanto para el resto del público como para los músicos
sobre el escenario. En uno de los momentos más emotivos
de la noche se recordó a la figura de Osvaldo Civile
líder histórico de la banda a más de
siete años de su trágica muerte, quien fuera
además miembro de V8, piedra filosofal del heavy rioplatense.
Entre sus últimos canciones se escucharon “Esperanza”
y “Destrucción” (cover de V8). Walter Meza
en la voz, Topo Yáñez en el bajo, Guillermo
De Luca en la batería, junto a Gabriel Lis y Sebastián
Coria en las guitarras, nos dejaron bien en claro que para
Horcas el Fuego sigue ardiendo y que las Garras están
más afiladas que nunca.
En
cuestión de sólo nueve días el público
superó abiertamente las expectativas agotando localidades
en ambos espectáculos. Estas siete mil personas demostraron
que en Uruguay existe gente interesada en el género.
La clave estará en tener la suficiente inteligencia
y autocrítica para saber qué se ha estado haciendo
mal en los últimos tiempos. Y además, para que
de esta forma no sólo haya que esperar que una banda
argentina cruce el charco para juntar, salvo raras excepciones,
más de trescientas personas en un show de la escena
local.
Pablo
Morniroli